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Die neuen Barbaren (The New Barbarians – German Translation)

[Translated by Lars Peter Kronlob]

Der folgende Text ist eine Rede, die am 26. Oktober 2013 bei der 2. Konferenz des nationalen Politikinstituts am Ronald-Reagan-Gebäude in Washington, DC gehalten wurde.

Es könnte einen Kollaps geben. Es könnte passieren. Es könnte morgen passieren. Rachsüchtige Götter könnten Felsbrocken vom Himmel schleudern und die Erde mit Feuer und Fluten reinigen. Es könnte Blut und Zähneknirschen auf den Straßen geben. Eine Heuschreckenplage oder Killerbienen, irgendeine chinesische Grippe oder die Zombie-Apokalypse. Eure Kreditkarten könnten auslaufen und eure „Smart“-Phones könnten ziemlich dumm werden. Wir könnten gezwungen werden, uns in Banden zusammenzuschließen und ums Überleben zu kämpfen. Wir könnten von Umständen, die außerhalb unserer Kontrolle liegen, dazu gezwungen werden, Lebensweisen wiederzuentdecken, die unserer Spezies –  unseren Reptilienhirnen – vertrauter sind als diese endlose, banale Ausbreitung von Konzernanlagen und Einkaufszentren.

Oder ihr bekommt einfach diesen einen Tag als Löwe, um so zu sterben wie ihr geboren wurdet, strampelnd und schreiend und mit dem Blut von jemand anderem bedeckt.

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La Violencia es Dorada

Translated by Leo Molina López

A mucha gente le gusta pensar que “no son violentas”. Generalmente, dicen “aborrecer” el uso de la violencia. La violencia es vista negativamente por la mayoría. Muchos fallan en diferenciar entre la violencia justa y la violencia injusta. Algunas personas, esas de ese tipo hipócrita y vano en especial que se las da de su supuesta superioridad moral, gustan de pensar que se han elevado por encima de la sórdida y violenta cultura de sus ancestros. Dicen que “La violencia no es la respuesta”. Dicen que “la violencia no resuelve nada.”

Están completamente equivocados. Todos y cada uno de ellos depende de la violencia. Todos y cada uno de los días de su vida dependen de ella.

En la jornada electoral, personas de todas las esferas de la sociedad hacen fila para tachar sus tarjetones, y al hacerlo, esperan influenciar quién será aquel que porte el hacha de la autoridad. Los que quieren acabar con la violencia –como si eso fuera posible o incluso deseable— a menudo buscan desarmar a sus conciudadanos. Esto en realidad no le pone fin a la violencia. Apenas le da a la mafia estatal el monopolio de la violencia. Esto te hace sentir “más seguro”, siempre y cuando no le saques la piedra al que manda.

Todos los gobiernos –de izquierda, de derecha u otros— son por naturaleza coercitivos. Tienen que serlo.

El orden demanda violencia.

Una regla que no es apoyada por la amenaza de violencia no es más que una sugerencia. Los Estados cuentan con leyes que son ejecutadas por hombres listos a llevar la violencia a quienes rompen las leyes. Todo impuesto, todo código y todo requerimiento de licencia necesita de una progresión creciente de penalidades que, al final, deben resultar en la expropiación o en el aprisionamiento llevadas a cabo por la fuerza, por hombres armados y preparados a usar la violencia en caso de resistencia o no cooperación. Cada vez que una soccer mom se para y pega el grito en el cielo pidiendo mayores penas a conducir en estado de embriaguez o a la venta de cigarrillos a menores o tener un pitbull o reciclar; ella está pidiendo al Estado que use la fuerza para imponer la voluntad de ella. Ella ya no está pidiendo por las buenas. La viabilidad de todas las normas del Derecho de Familia, las prohibiciones al porte de armas, la ley de tránsito, la ley de inmigraciones, la ley de importaciones y exportaciones, y las regulaciones financieras dependen tanto de la disposición como de los medios del grupo llamado a ejecutar esa orden, por la fuerza.

Cuando un ambientalista protesta para que “salven a las ballenas”, él o ella está en efecto haciendo el argumento de que salvar a las ballenas es tan importante que vale la pena hacerle daño a los humanos que le hacen daño a las ballenas. El pacífico ambientalista está peticionándole al leviatán que autorice el uso de la violencia con el interés de proteger leviatanes. Si los líderes del estado estuviesen de acuerdo y expresaran, de hecho, que es muy  importante “salvar a las ballenas”, para luego rehusarse a penalizar a aquellos que dañan a las ballenas y declinara el imponer por la fuerza estas penalidades bajo la amenaza de una policía violenta o de acción militar; el sentimiento expresado por este político sería insignificante. Aquellos que querrían hacerle todo el daño que quisieran a las ballenas estarían en la libertad de hacerlo, como se dice, con impunidad –sin castigo.

Sin acción, las palabras se quedan en palabras. Sin violencia, las leyes son solo palabras.

La Violencia no es la única respuesta, pero es la última respuesta.

Uno puede hacer todos los argumentos morales, éticos y apelaciones a la razón, a la emoción, a la estética y a la compasión. Las personas ciertamente son movidas por estos argumentos y cuando están lo suficientemente convencidas –teniendo en cuenta, por supuesto, que no sean excesivamente inconvenientes—la gente a menudo escoge moderar o cambiar sus comportamientos.

Sin embargo, la sumisión voluntaria de muchos inevitablemente da lugar a una vulnerabilidad que espera ser explotada por cualquiera a quien le dé igual las normas sociales y éticas. Si todo hombre entrega las armas y se niega a volver a tomarlas, el primer hombre en levantarlas puede hacer lo que sea que quiera. La paz solo puede ser mantenida sin violencia hasta tanto todo el mando en cada generación sucesiva –incluso cuando la guerra haya sido ya olvidada—debe seguir aceptando permanecer pacífica. Por siempre y para siempre. Ningún delincuente preguntará jamás, “¿Y si no qué me harás?”, porque en una sociedad verdaderamente no violenta, la mejor respuesta que se tiene a la mano es “Y si no es así, pensaremos que no eres una muy buena persona y no querremos compartir más contigo”. Nuestro revoltoso es libre de responder, “No me importa. Tomaré lo que quiera.”

La Violencia es la última respuesta a la pregunta, “¿Y si no qué me harás?”

La Violencia es el estándar dorado, la reserva que garantiza el orden. En realidad, es mejor que un estándar de oro, porque la violencia tiene valor universal. La violencia trasciende los caprichos de la filosofía, de la religión, de la tecnología y de la cultura. La gente dice que la música es el idioma universal, pero un puñetazo en la cara duele igual, sin importar el idioma que hables o la música que escuches. Si estás atrapado en un cuarto conmigo y yo agarro un tubo y hago como si fuera golpearte con él, sin importar quién seas, tu cerebro de mono inmediatamente entenderá “¿y si no qué?”. Así es como cierto orden es alcanzado.

El entendimiento práctico de la violencia es tan básico para la vida y el orden humanos como la idea de que el fuego quema. Puedes usarla, pero debes respetarla. Puedes irte en su contra y a veces puedes controlarla, pero jamás puedes, por más que quieras, lograr que desaparezca como si nada. Como los incendios, algunas veces es abrumadora y no sabes que viene sino hasta cuando es demasiado tarde. A veces es más grande que tú. Pregúntale al Indígena, al Cherokee, al Inca, a los Romanov, a los Judíos, a los Confederados, a los Bárbaros y a los Romanos. Todos ellos bien conocen el “¿Y si no qué?”.

El conocimiento básico de que el orden requiere de la violencia no es una revelación, aunque para algunos si parezca. La sola noción puede poner a unos apopléjicos, otros intentarán disputarla furiosamente con todo tipo de argumentos enredados y rebuscados, simplemente porque no suena “bonito”. Algo no necesita ser “bonito” para que sea verdad. La verdad no se acomoda a las fantasías ni a los sentimentalismos.

Nuestra compleja sociedad depende de la violencia (proxy violence) hasta el punto en que la persona promedio del sector privado pueda pasarse la vida sin siquiera tener que entender ni pensar profundamente acerca de la violencia. Estamos removidos de ella. Podemos darnos el lujo de percibirla como un problema abstracto y distante que es resuelto a través de una magnánima estrategia y por la programación social. Cuando la violencia viene a tocarnos la puerta, simplemente hacemos una llamada y la policía viene a “detener” la violencia. Pocos civiles rara vez se toman el tiempo para pensar que, esencialmente, lo que estamos haciendo es pagarle a una mafia armada una tarifa de protección para que venga y ejerza ordenadamente la violencia en nuestro nombre y favor. Cuando aquellos que ejercen la violencia hacia nosotros son llevados pacíficamente, la mayoría de nosotros no hacemos realmente la conexión, ni siquiera nos reafirmamos a nosotros mismos que la razón por la cual un perpetrador se deja arrestar es por el arma en el cinto del oficial o el entendimiento implícito de que eventualmente será casado por más oficiales quienes tienen la autoridad de matarlo si es estimado como una amenaza. Esto es, si es considerado una amenaza al orden.

Hay aproximadamente dos y medio millones de personas encarceladas en los Estados unidos. Más del noventa por ciento de ellas son hombres. La mayoría de ellos no se entregaron. La mayoría de ellos no intentan escapar de noche porque hay alguien en la cima del panóptico, de la torre de vigilancia, listo a disparar al menor movimiento. Muchos son criminales “no violentos”. Soccer moms, contadores, celebridades, activistas y veganos, todos juntos pagan juiciosamente el dinero de sus impuestos e indirectamente (by proxy)  gastan billones de billones para alimentar un gobierno armado que mantiene el orden por medio de la violencia.

Es cuando nuestra violencia ordenada y legitimada da paso a una violencia desordenada y deslegitimada, como en el desorden sobreviniente a un desastre natural, que estamos forzados a presenciar cuánto dependemos de aquellos quienes mantienen el orden a través de la violencia. Las muchedumbres saquean porque pueden y matan porque piensan que se pueden salir con la suya. Lidiar con violencia y encontrar hombres violentos que te protejan de aquellos otros hombres violentos, de repente se vuelve una preocupación real y urgente.

Un amigo una vez me contó una historia sobre un incidente vivido por la familia de un amigo que era policía. Esta historia expresa muy bien el punto. Unos adolescentes estaban todos pasando el rato en el centro comercial, justo afuera de una librería. Estaban molestando y estaban hablándole a unos policías que estaban rondando por ahí. El policía era un tipo relativamente grande, no alguien con quien te meterías en particular. Uno de los chicos le dijo al policía que él no sabía por qué la sociedad necesita a la policía.

El agente se le acercó e inclinándosele al larguirucho chico, “¿tienes cualquier duda en tu mente de si yo podría o no romperte los brazos y tomar el libro que tienes en las manos si se me diera la gana?”

El adolescente, obviamente sacudido por la brutalidad de lo que acababa de oír, respondió, “No”.

“Es por esto que necesitas policías, amigo”.

George Orwell escribió en sus “Notas sobre el Nacionalismo” (Notes on Nationalism) que, para el pacifista, la verdadque reza, “Aquellos que ‘abjuran’ de la violencia pueden hacerlo porque otros están cometiendo violencia en su nombre”, puede ser obvia pero les es imposible de aceptar. Mucha sinrazón se sigue de la inhabilidad de aceptar nuestra dependencia pasiva de la violencia para garantizar nuestra protección. Las fantasías escapistas como las evocadas por el “Imagine” de John Lennon corrompen nuestra habilidad de ver el mundo tal y como en realidad es y no nos dejan ser honestos con nosotros mismos sobre la naturalidad de la violencia para el animal humano. No hay evidencia que apoye la idea de que el hombre sea una criatura inherentemente pacifista. Hay evidencia sustancial que apoya la noción de que la violencia ha sido siempre parte de la existencia humana. Todos los días, arqueólogos descubren otra calavera primitiva con evidencias de daños de armas o de traumas fruto de la fuerza bruta. Los primeros códigos legales eran chocantemente horrendos. Si nos sentimos menos amenazados hoy, si nos sentimos como si viviéramos en una sociedad no violenta, es solo en razón a que hemos cedido tanto poder sobre nuestras vidas al estado. Algunos denominan esto “razón”, pero podríamos llamarlo también “pereza”. Una pereza peligrosa, parecería, dado cuán poco las personas de hoy dicen confiar en los políticos.

La violencia no viene de las películas, ni de la música, ni de los videojuegos. La violencia viene de la gente. Es hora de que las personas despierten de su obnubilación sesentera y empiecen a ser honestos en cuanto a la violencia de nuevo. Las personas somos violentas, y eso está bien. Puedes derogarla o hablar tratando de racionalizarla. Basados en la evidencia disponible, no hay razón para creer que la paz mundial será alguna vez alcanzada o que la violencia podrá alguna vez ser acabada.

Es hora para dejar de preocuparnos y empezar a amar el hacha de batalla. La historia nos enseña que si no lo hacemos nosotros, alguien más lo hará.

 

Translation originally posted at https://transmillenium.wordpress.com/2013/11/29/la-violencia-es-dorada-por-jackdonovan/.

 

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La Voie Virile – The Way of Men in French

I think it should be LE Voie, just on general principle…

web
Today I received my author copies of Éditions Le Retour aux Sources French language translation of The Way of Men with Introduction by Piero San Giorgio, author of Survive: The Economic Collapse. They look great, though of course I can barely read a word of my own writing, which is a strange feeling.

If you speak French, here is a spirited video introduction by Piero San Giorgio.

 

And here is a French translation of my speech, “Becoming The New Barbarians.”

I have finally started writing my new book, “Becoming A Barbarian,” though I have no idea when that will be finished. Hopefully before the end of the year.

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Becoming the New Barbarians (Spanish)

Jack Donovan at NPI

 

Translated by Sebastián Vera for Fuerza Nacional-Identitaria.

Volviéndonos los nuevos bárbaros

Discurso pronunciado por Jack Donovan en la segunda conferencia del National Policy Institute, realizada en el Ronald Reagan Building en Washington DC el 26 de octubre del año 2013. Publicado y transcrito originalmente como “Becoming The New Barbarians”, en RadixJournal.com. Traducción por Sebastián Vera.

Puede que haya un colapso. Puede ocurrir. Puede que sea mañana. Dioses vengativos pueden arrojar peñascos desde los cielos, purificando la tierra con incendios e inundaciones. Podría haber sangre en las calles y rechinar de dientes. Una plaga de langostas o abejas asesinas, una gripe china o el apocalipsis zombie. Tus tarjetas de crédito pueden quedarse sin fondos y tus smartphones pueden volverse muy tontos. Podemos ser forzados a agruparnos en pandillas primitivas y luchar por nuestra supervivencia. Podríamos estar obligados por circunstancias más allá de nuestro control a redescubrir formas de vida más familiares a nuestra especie (a nuestros cerebros ancestrales) que este interminable y banal revolcón de parques corporativos y centros comerciales.

O quizás sólo puedes ponerte un día como león, para morir como naciste: pateando, gritando y cubierto en la sangre de otra persona.
Tiene un cierto atractivo.

Pero mientras nada o todo esto pueda ocurrir (y puede ocurrir mañana), también es posible que este acabado y corrupto sistema cojee por un largo tiempo.
Sí, debería fallar catastróficamente. Merece fallar. Pero no importa cuanto el mundo necesite un botón de reseteo, es mucho más fácil en el día a día de gente en todos los niveles de la sociedad seguir remendando el Sistema y hacerlo lo mejor posible hasta que se les acabe el hilo.

Entonces… hasta que ese día llegue… hasta que a todos se les acabe el hilo… hasta entonces, casi todos, incluso los líderes norteamericanos, parecen estar de acuerdo en que Estados Unidos está en decadencia.
Y durante aquella decadencia, podemos esperar ver más de lo que ya hemos visto. Para la mayoría de la gente, eso significará una disminución progresiva de la calidad de vida y una baja en las expectativas.
Lo que no veremos es algún tipo de gran despertar o un cambio dramático en el liderazgo o dirección. La gente que conduce EEUU no van a volver a sus cabales.
Mientras EEUU declina y se vuelve un Estado fallido o deficiente, las corporaciones, hombres de negocios y burócratas que lo manejan continuarán predicando la globalización, el multiculturalismo y el feminismo.

Continuarán condenando todo lo que pueda ser considerado racismo o tribalismo, especialmente entre los blancos, hasta que estos estén seguramente en minoría.  Continuarán condenando el “sexismo machista” y seguirán promoviendo cualquier clase de sexismo femenino que debilite o devalúe a los hombres. Continuarán haciendo reverencia a su propia clase sacerdotal académica mientras que condenan como “extrema” cualquier creencia religiosa que desafíe la autoridad moral de las creencias progresistas. Continuarán promoviendo dependencia en el Estado por razones de seguridad, ingreso y servicios de salud, por la vida en si.

Y, sin importar cuantos conflictos intensifiquen o cuantas personas maten o metan en prisión o cuan militarizados se vuelvan los matones del Estado policial, continuarán condenando la “violencia”.
Seguirán haciendo todo esto porque para ellos tiene sentido.
Si ustedes fuesen los gobernantes de una nación en decadencia, cuya gente estuviera condenada a perder riqueza y status, mientras que ustedes quisieran proteger sus propios intereses junto con conservar sus cabezas, ¿por qué no querer mantener a esta gente separada, debilitada, dependiente, sin esperanza, temerosa y no violenta?
Caudillos pueden ir y venir, pero no veo ninguna razón para que el mensaje cambie.

Muchos de ustedes pueden verse a si mismos como hombres civilizados. Hombres cuerdos en un mundo cada vez más loco, vulgar y bárbaro.

¡Pero se equivocan! Ustedes son los nuevos bárbaros.

-Si creen que no todos los hombres son iguales.

-Si creen que los hombres libres deben tener derecho a tener armas de fuego.

-Si creen que al gobierno no se le puede confiar la regulación de todos los aspectos de tu vida.

-Si creen que la raza significa sangre y herencia, no sólo “color de piel”.

-Si creen que hombres y mujeres son diferentes y crees que deberían tener diferentes roles.

-Si creen que los hombres debieran comportarse como hombres.

-Si creen que los desfiles del orgullo gay y el matrimonio homosexual son ridículos.

-Si creen en alguna religión ancestral.

Si creen en algunas o todas aquellas cosas entonces, de acuerdo al Estado y las corporaciones, la academia y los medios de comunicación, son unos estúpidos, psicópatas, campesinos, neo-nazis, misóginos, golpeadores de mujeres, homofóbicos, anticuados y neandertales reaccionarios. Ya lo saben. Disfrútenlo. Hagan una canción con ello. Porque no hay equivocación: ustedes son peligrosos, traidores y posiblemente sediciosos.

Esto me recuerda a las palabras del rapero Eminem: “Soy todo lo que digas que soy. Si no lo fuera, ¿por qué diría que lo soy? En el periódico, en las noticias, todos los días lo soy. La radio ni siquiera tocará mi canción”[1]

No importa lo que ustedes crean que ustedes son. Son todo lo que ellos digan. Ellos controlan el mensaje. No importa cuán razonable sea su mensaje, la radio no lo va a publicitar. No importa lo que ustedes crean que ustedes son, para ellos ustedes son unos bárbaros. Así que aduéñense de ello, sean unos bárbaros. Y, si van a ser bárbaros, entonces piensen como bárbaros.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué significa ser un bárbaro? Hablando clásicamente, un bárbaro es alguien que no es del Estado, de la polis. El bárbaro no es debidamente civilizado, de acuerdo al standard prevaleciente del Estado. Sus hábitos son extraños y tribales. El bárbaro es un extraño, un foráneo.

¿Cómo puede el pensamiento de un hombre cambiar cuando está alienado por el Estado donde nació?

¿Cómo puede un hombre pasar de ser un hombre de la polis a ser un forastero, un bárbaro, en su propio país?
Estas son preguntas importantes porque si no ves ninguna solución viable a la necia e inhumana trayectoria del progresismo (yo no lo hago), entonces cualquier cambio significativo va a requerir mucho más que recolectar firmas o apelar al sentido común del público o a elegir el candidato correcto.
Lo que se necesita es crear un cambio fundamental en la manera en que los hombres se ven a si mismos y a su relación con el Estado. No se preocupen de cambiar el Estado. Cambien a las personas. Corten el cordón y déjenlos nacer en un nuevo sistema de pensamiento más allá del Estado.

Muéstrenles como volverse bárbaros y separarse del Estado. ¿Cómo hacer esto? Bueno, eso es algo sobre lo que estaré pensando y escribiendo durante los próximos años.

Pero les puedo ofrecer cuatro líneas de pensamiento que creo podrían ser útiles.

I. Separarnos a “nosotros” de “ellos”

Esta conferencia es sobre el futuro de la identidad. ¿Qué identidad? ¿De quién estamos hablando? ¿Quiénes somos nosotros? Cuando hablo con gente sobre lo que está ocurriendo en el mundo rápidamente me dicen lo que deberíamos hacer, pero ¿quiénes somos nosotros?

¿Ustedes y las corporaciones que les venden comida chatarra, arruinan su tierra y los dejan sin trabajo?  ¿Ustedes y los “expertos” que transforman sus valores en “problemas psicológicos”? ¿Ustedes y los medios de comunicación que se burlan de ustedes? ¿Ustedes y los banqueros de Wall Street que financian la economía para su ganancia a corto plazo? ¿Ustedes y los burócratas que quieren desarmarlos y manejar cada pequeño aspecto de sus vidas? ¿Ustedes y los políticos que abren las fronteras y se abalanzan para consentir a un nuevo grupo de potenciales votantes en vez de trabajar por los intereses de los actuales ciudadanos del país a los que juraron representar?

¿Ese “nosotros”?

Los estadounidenses especialmente están acostumbrados a hablar en términos de “nosotros, el pueblo”. Pero hay 300 millones de personas viviendo en EEUU y eso es mucho “nosotros”. Sean más específicos.

Sean más tribales.

Uno de los mejores consejos para escribir que he recibido es este: nunca digas “pueblo” cuando te quieras referir a “hombres”. Bueno, mi consejo es que nunca digan “nosotros” cuando quieran decir “ellos”. Dejen de usar un lenguaje democrático. Dejen de pretender que somos todos del mismo equipo, porque no lo somos. Y no tenemos por qué serlo. Decidan por quien verdaderamente se preocupan. Descubran que tienen en común. Definan sus fronteras. Decidan quien está dentro y quien fuera. La gente que está dentro, esos somos “nosotros”. Todos los demás son “ellos”.

II. Dejen de enojarse porque las cosas no tienen sentido

Casi nada de lo que leen o escuchan en las noticias hoy parece tener sentido.

La gente se enoja mucho, se frustra mucho y se siente traicionada. Es como si “nuestros líderes” fueran locos o estúpidos, o ambas. No tiene sentido colocar mujeres en la infantería. ¡Eso obviamente es desquiciado! No tiene sentido el decirle a los jóvenes que contraten préstamos para estudiar que no podrán pagar. No tiene ningún sentido invitar a gente al país cuando no puedes mantener a la gente que ya vive ahí. ¡Eso es una locura!

No tiene sentido empezar guerras y después decir que estás tratando de ganar “corazones y mentes”. ¡La guerra no es una buena forma de ganar corazones y mentes! ¡Y preocuparse de corazones y mentes no es una buena forma de ganar una guerra!
No tiene sentido que banqueros y gerentes obtengan paracaídas de oro y vayan de vacaciones o consigan trabajo en la administración después de que conciente e intencionalmente hayan destruido compañías, trabajos, vidas, medioambiente ¡y sectores enteros de la economía!

Pero si piensan que ellos, la gente que controla el país, hacen las cosas por beneficio propio y no por el suyo, entonces todo tiene sentido.

Consideren la posibilidad de que los líderes del país no se preocupan por si los soldados viven o mueren. Consideren la posibilidad de que a las universidades y a los banqueros no les importe si viven el resto de sus vidas adeudado. Probablemente así lo prefieren. Consideren la posibilidad de que los políticos se preocupan más de asegurar sus trabajos en el corto plazo y de verse bien en la prensa en vez de preocuparse de lo que le pase a la gente de su país en el largo plazo. Considera la posibilidad de que “tú” no eres parte del “nosotros” del que “ellos” se preocupan. Te prometo que si meditas sobre esto, las cosas empezarán a tener mucho más sentido.

Si abandonan la idea de que esta gente supuestamente debieran preocuparse por ustedes o por el país y empiezan a verlos como pandillas e individuos trabajando en pos de su propio interés, entonces se pueden relajar y apreciar su planeada estrategia.
Dejen ir tontas expectativas sobre lo que esta gente debiera estar haciendo. Retrocedan y mírenlos como son. No te enojes. No te sientas ultrajado. Sé sabio.

Como Nietzsche recomendaba: sé despreocupado, burlesco y violento.

III. Desuniversaliza la moralidad.

Los hombres que fueron criados con valores estadounidenses, igualitaristas y “post-occidentales” quieren ser “buenas personas”. Quieren ser amables y justos, quieren que todos sean como ellos. Esto puede ser absolutamente paralizador.

De verdad crea un conflicto interno para los hombres (buenos hombres) que son especialmente atléticos o tienen alguna clase de trasfondo militar o policial. Fueron enseñados y creen en valores de respeto, igualdad y justicia.

Quieren hacer “lo correcto”, sin importar qué.

Quieren ser Batman.

Sin embargo, está también en la naturaleza de estos hombres, incluso más que en otros hombres, el pensar verticalmente, jerárquicamente, tribalmente, pensar en términos de “ellos” y “nosotros”. Para evaluar a otros naturalmente, primeramente, por las virtudes masculinas y tácticas de fuerza, coraje, maestría y honor.

Pero en cuanto el partido de fútbol o la película de superhéroes se acaba, el EEUU progresista vuelve a odiar y a castigar estas virtudes. Estos “chicos buenos”…estos que quieren ser héroes son culpados, se burlan de ellos, se les pasa por encima y se los trata como basura.

No importa lo que diga el mensaje oficial de los Estados Unidos progresista, cuando se trata de hombres que se comportan como hombres (especialmente hombres blancos) a nadie le importa si son tratados de forma justa o no.

Aún así, estos hombres no quieren excluir a las mujeres de nada porque les parece injusto ya que tienen hermanas y madres y quieren que todos tengan una oportunidad. Pero a las mujeres, como grupo, no les importa si los hombres se sienten excluidos.
De hecho, cuando los hombres protestan por algo, grupos de mujeres son los primeros en llamarlos “quejones” o “perdedores”. Los chicos buenos blancos como grupo se preocupan de lo que le ocurra a la gente negra como grupo. Quieren que todo los negros sean tratados de forma justa y en igualdad de condiciones y se aseguran de que ellos mismos no estén discriminando.

¿Acaso los negros como grupo se preocupan de lo que le ocurre a los blancos como grupo? ¿A un papá mexicano con tres bebés le importa si un chico blanco de los suburbios obtiene un empleo de verano o no?

El problema con estos valores post-occidentales es que funcionan mejor como valores intra-tribales.

Sólo funcionan cuando todos los demás están conectados y son interdependientes. La amabilidad, la justicia y el respeto al otro promueven la armonía dentro de una comunidad. Pero al mismo tiempo, hay que establecer límites. Pero en algún momento tienen que decidir quiénes son parte de esa comunidad y quiénes no.

No puedes jugar limpio con gente a la que no le importa si te borran del mapa. No tienes que odiar a todo aquél que no es parte de tu tribu, pero es tonto seguir preocupándose de gente que no se preocupa por ti.

Estos prototipos heroicos son los guardianes naturales de cualquier tribu, pero sus naturalezas heroicas son desperdiciadas y abusadas cuando se les pide que protejan a todos, incluso a enemigos, ingratos y a aquellos quienes los desprecian.

Si los bárbaros occidentales quieren aferrarse a cualquier porción de su herencia e identidad occidental necesitan resolver estos conflictos morales.
No necesariamente tienen que abandonar la moral, pero necesitan volver a su eje y volverse, como en ‘La República’ de Platón, “perros nobles que son amables con sus familiares y lo opuesto con los extraños”.

Sé responsable moralmente, pero sólo con la tribu.

Si van a prosperar y durar en una nación defectuosa, los nuevos bárbaros deben dejar esa trágica e incomprendida rutina de héroe y darse cuenta de que no son Batman. ¿Por qué alguien querría serlo?

IV. Vuélvanse independientes del Estado e interdependientes entre ustedes.


Los Estados Unidos de América y sus corporaciones relacionadas ofrecen una amplia gama de productos y servicios. Todas tienen lazos y mientras más dependan de ellas, más fácil les es controlarlos.

No es una real amenaza para ellos si te conectas a la red y le colocas “me gusta” a una página traviesa o descargas tu solitaria e impotente ira, mientras que el resto de tu identidad se enrolla lindamente en el burgués estilo de vida americano.

Mientras aún puedas conseguir un trabajo en una compañía importante y mantenerte ocupado durante 40, 50 o 60 horas a la semana para que puedas costear la amplia gama de productos y servicios.

Y que luego, en el tiempo libre que te queda, te conectas a internet y te transformas en un ortodoxo, romano u odinista y posteas imágenes geniales de vikingos, centuriones y cruzados.

Pero esa no es una identidad real ni una tribu real ni una comunidad real. Por todos los medios posibles, usa al Estado progresista y toma todo lo que se pueda tomar de él mientras aún quede algo que tomar, pero si de verdad quieren un tipo de estilo de vida alternativo a lo que el Estado tiene que ofrecerte, si quieres mantener algún tipo de identidad tribal que pueda sobrevivir al declive y al colapso del país (también conocido como la repentina ausencia de productos y servicios adecuados) en vez de “organizarse comunitariamente” en internet o retirarse al campo con la esposa y los hijos, trae a alguna de esa gente de internet cerca tuyo y vivan cerca el uno del otro. Tómense un vecindario o un complejo de departamentos, comiencen negocios y prevean servicios que la gente realmente necesite.
Es bueno tener escritores y pensadores, pero también se necesitan mecánicos, plomeros y costureras.  Sirve a todos, pero sé leal a la gente “de la familia” y hazla “tuya”.

No tiene que ser nada formal. No lo publiquen en la prensa. Sólo comiencen tranquilamente a construir una comunidad de hombres y mujeres con pensamientos afines en algún lugar, en cualquier lugar.
No se preocupen por crear un partido político masivo o de reclutar miles o millones de personas. No se preocupen de cambiar al Estado. Los bárbaros no se preocupan de cambiar el Estado. Eso es para hombres del Estado, que creen y pertenecen al Estado.
Apunten a unas 150 personas. Una comunidad de personas pequeña que trabajen juntas para ser menos dependientes del Estado y más dependientes unas de otras.

Inmigrantes recientes, muchos de los cuales son literalmente no del Estado, pueden servir de ejemplo. No hace mucho los irlandeses y los italianos vivían en comunidades aisladas. Piensen en las partes rusas del pueblo.

Miren lugares como Chinatown en San Francisco: cada pocas cuadras puedes ver edificios marcados: “Algo…algo….algo… Asociación Benéfica”.

¿Suena bien, cierto? Podría ser la fachada de una triada. Podría ser para ayudar a escolares chinos. No tengo idea, pero estoy seguro de que es para chinos. También hay consultas médicas, oficinas de abogados y tiendas de abarrotes. Hay una red entera de gente preocupándose primero de los suyos.

Ahí hay una comunidad de gente que es exclusiva, aislada e interdependiente. Van primero donde uno de los suyos cuando necesitan algo. Son difíciles de observar y de controlar. Son menos dependientes del Estado y más dependientes entre ellos. Y cuando el colapso llegue, cuidarán primero de ellos mismos mientras que el resto estará preocupado de que el Estado haga algo.

Quienesquiera que “nosotros” seamos, cualquiera que sea tu “tribu”, es sólo una idea en tu cabeza hasta que tengas un grupo de gente verdaderamente interdependiente que compartan el mismo destino. Eso es lo que es una tribu. Eso es lo que es una comunidad. Ese es el futuro de la identidad en América.
La tierra pertenece a los que la tienen y la conservan. Y esta tierra ya no es tuya ni mía, sino que oficialmente en su tierra. Puede que no seas capaz de reclamarla, por lo menos no ahora, pero puedes volverte un bárbaro y vivir felizmente como tal, como un extranjero dentro, y trabajar para construir las clases de comunidades resistentes y redes de trabajo de gente calificada que pueda sobrevivir al colapso y preservar sus identidades después de la caída.

 

[1] Eminem – “The way I am”

 

 

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Interview: Sarastus (English Transcript)

Jack Donovan

Author and translator Timo Hännikäinen recently interviewed me for the Finnish site Sarastus (“Dawn”)

For curious anglophones, here is the English transcript of the interview, with questions in bold.

Transcript: Jack Donovan Interview with Sarastus, conducted by Timo Hännikäinen

Jack Donovanin haastattelu

In “The Way of Men” you say that the only way to reclaim masculinity and return to honor and manly virtue is to start a gang. And in your essay “Anarcho-fascism” you say that only new warrior-gangs can rise effectively against “the corrupt, feminist, anti-tribal, degraded institutions of the established order.” Are you aware that this solution may be far too extreme to most men? Especially men with families tend to value organized society higher than tribalism. In some African civil wars (in Liberia in 1990’s for example) armed male gangs have replaced the rule of government and law, but life there is really nasty, brutish and short. Do you think that there is any other way to revolt against the modern world than anarchic gang warfare?

There are no moderate solutions to the problems presented by global capitalism, multiculturalism and feminism. Pan-secession into tribal groups within a failing state is the only alternative I see within most nations.

Half-measures and “sensible” solutions merely slow the progression of these phenomena as international corporations and wealthy individuals consolidate power and control.

Warrior-gangs can include families. Part of the reason why they exist in the first place is often to protect loved ones from external threats. However, if you have only your family and no network of men to rely on for protection and support, you are ultimately dependent on corporations and the State for protection and support. You can see how states and corporations would prefer it this way. The bourgeois dependence on order and safety is how they get you. We’re all used to that, and we’ll have to learn to think differently or suffer the inevitable consequences of totalitarian control.

You don’t have to have a Liberian-style gang. That’s not the only option. It’s definitely not a “starter” option. Think of the Yakuza or the Mafia, or as I’ve said recently, underground networks of immigrants. I don’t think many of us are ready to be Liberians, and I don’t think many of us would want to behave as they do. There are shades of gray between being a complete slave to the State and 8-year olds shooting each other with AK-47s.

In your recent speech “Becoming the New Barbarians” you talk about forming small close-knit communities of people working together to become less dependent on the State and more dependent on each other. That’s what also I have had in mind. In many European cities immigrants are forming their own enclaves, so why shouldn’t white Europeans do the same? Could that be some kind of  positive solution?

Yes, absolutely. Become insular, interdependent and interconnected. Become more local and less global. Fade mass culture out of your lives and focus on developing subcultures unique to your group.

An American writer Waller R. Newell has written many books about the history of manly ideals in the West. His conclusion is that the western civilization has always valued men who are good in both active and contemplative virtues. (This is also the ideal of Japanese Bushido.) An ideal man is strong and intelligent. I think that something has happened to that balance. There are men of action and men of ideas, but in this age of expertise fewer and fewer men even try to combine these two. Why is that, and do you think that it is still possible and desirable to be whole man in this classical sense?

I respect strong, smart men more than strong, dumb ones and agree that this should be the ideal whether it is Western or not. However, as you mentioned, things are out of balance now.

Men need a firm push in the other direction. The pendulum  eventually swings back the other way, and this is how things always happen. There is no perfect balance that lasts forever. We are always moving one way or the other.

I also think that this criticism tends to come from writers most often. I am myself a writer and an artist more than anything else — I am no seasoned warrior or street-fighter. But I wonder if this is not because as men of words and ideas, writers and artists worry that they will become less valued themselves in a hierarchy of virtues that places strength and courage above intellect. It is natural for men to sing their own praises and argue that their own talents are the most valuable. It’s a tendency I am wary of in myself and others.

Yukio Mishima also contemplated this conflict between the world of words and the world of action in Sun & Steel.

One essential part of masculinity has always been the struggle against nature. Farmer, hunter, fisherman, explorer, gold miner and other male archetypes have always waged war against hostile natural conditions. Now man controls nature with his technology, and the virtues useful in the struggle against nature are no more needed. Is the decline of manliness a result of too successful fight?

Yes. In so many ways men are the worst threat to masculinity. Our inventiveness makes us obsolete. Or rather, the inventiveness of one man often makes many men obsolete. If we were inventing our own solutions to deal with nature, I think we’d be happier, but because we rely so heavily on the inventions of others, there is often very little for us to do ourselves.

Anthropologist Lionel Tiger speaks of “bureaugamy”. It’s a new kinship system featuring a mother, a baby, and a government official. Man is left out of this pattern, and partly for that reason men are the outsiders of the modern society. Bureaugamy is possible only in very wealthy societies. Do you think that the current economical crisis in America and Europe can collapse it?

Feminism and bureaugamy are expensive because they demand an inefficient distribution of labor in the service of an idealistic, feminine vision. In her 1978 book, Masculine, Feminine or Human?, feminist sociologist Janet Saltzman Chafetz anticipated the need for the creation of make-work jobs to occupy everyone and realize her ideal of an equitable feminist (or “humanist”) State.

I’m not an economist and I’m not going to try to assess the current economic situation, but it does seem that the inefficiency or modern bourgeois societies that consume more than they produce are economically unsustainable. And, for a variety of reasons, some discussed by Swiss author Piero San Giorgio in a recent talk and in his book Survive the Economic Collapse, it seems as though it is just a matter of time before America and many European countries see a dramatically reduced standard of living for all but their wealthiest citizens.

When that happens, I doubt there will be enough money to go around to pay for all of these inefficient programs and make-work jobs and massive police states and prisons that make a feminist society possible.

When women can no longer depend on the State for protection and sustenance, they will have to depend on men, as they always have.

You have written much about the concept of honor. In traditional societies the concept was connected to both sexes. What is the difference between masculine and feminine honor?

Feminine honor has traditionally been about chastity and loyalty to husbands, fathers, and brothers. Women have the great responsibility of bearing and caring for children, and female sexual adventuring before the age of cheap and effective birth control was a major betrayal of trust because of the potential to create paternity disputes, or to force a man to care for a child that wasn’t even his.

Because of the way the laws handle paternity today, that is still often the case. A man who raises a child that isn’t his for a certain period of time can be legally forced to pay child support even if he can later prove by genetic testing that his wife betrayed him.

A woman who is known to have been extremely promiscuous will be difficult for a man to trust as a wife, so while it is unreasonable in today’s world to expect women to be virgins when married, a woman who has had indiscriminate or casual sex with numerous men can be seen as potentially disloyal and therefore dishonorable.

An honorable woman is a woman who demonstrates loyalty to her chosen man, to her family, and to her tribal group.

There is no need to project masculine ideals of honor onto women, because masculine ideas about honor have to do with the male sex role. Making women accountable to masculine ideas about honor is a feminist project.

I think that there are two important communities in man’s life. One is family and the other is Männerbund (or gang) of other men. With other men he pursues his ideals and with family he pursues safety and reproduction. There is always some tension between these two communities, but most men need both of them. You have written quite a lot about male groups but almost nothing about family. Is that a conscious choice?

Yes, it is a conscious choice. I understand that fatherhood is an important part of many men’s lives. I don’t have children, so while I feel comfortable writing about the experience of maleness, I don’t think it is appropriate for me to write extensively about what it means to be a father. That’s an area of men’s studies best left to fathers.

I can, however, address the relationship between Männerbund and family in a more theoretical manner.

I concluded my upcoming book, A Sky Without Eagles, with an essay about my ideal society. I came up three primary values: “The Brotherhood,” family and ancestry —  in that order of importance.

“The Brotherhood,” as a cultural feature, grows from the initial and enduring alliance between men that creates a society and makes its continuation possible. The primary values of The Brotherhood are the manly, tactical virtues of Strength, Courage, Mastery and Honor.

However, without women and family, The Brotherhood has no future. Family life is therefore the second most sacred part of any right-thinking patriarchy.

The third part has to do with reverence for ancestors, because even if you don’t believe in gods or souls, it makes sense to honor the memory of the dead. Everyone wants to be remembered, and our past is an important part of our identity — both as individuals and as a society.

When I talk to men who are frustrated with the modern world, they tell me they are angry because nothing makes sense to them. Everything seems wrong.

Everything seems wrong to men because in modern bourgeois society there is no Brotherhood, and all actions and values are subservient to the values of women — to the values of the womb and of family life.

The majority of women naturally seek security and comfort. They want to build safe, happy nests. Many modern women do not even have or want children, but as women they still focus on the same kinds of values that facilitate child-rearing. They want warm, inviting homes and good food and peacefulness and social affirmation and they want to be surrounded by nice comforting things.

The role of men has been reduced to helping them purchase and build and remodel these nests, and on the weekends you’ll find most average American men driving back and forth to the hardware store to buy things to fix or improve the home. That’s the modern male sex role.

This focus on nesting — on the world of The Womb — means orienting society around the buying and selling of things to create comfort. Everything possible is done to avoid violence, insecurity and strife, even at the expense of personal freedom and dignity.

People complain that modern men are nothing but overgrown boys, but the current system rarely allows men to break out of this protective womb and become men among men. The activities of men are always supervised by women, and there are fewer and fewer spaces where women are not allowed. How can a boy become a man with all of these mommies always looking over his shoulder?

The only brotherhoods permitted in the context of the modern State — the police and military — exist to protect this safe, emasculated merchant society from interruption by any means necessary. Women are being forcefully integrated into all of these brotherhoods, too.

Mussolini said that fascism meant, “everything in The State, nothing outside of The State, and nothing against The State.” The modern police state is not fascist, because there is no Brotherhood, no masculine idealism. Fascism is a masculine totalitarianism. What we have today is a tyranny of feminine values. Everything is about safety and comfort and consumption and emotional affirmation. Everything in The Womb, nothing outside of The Womb, and nothing against The Womb.

Family life is essential to my vision of a properly ordered society. The role of women is sacred and beautiful, and women are charged with the important task of raising children to become adults who can sustain and continue The Brotherhood.

Perceiving their demographic doom, many “awakened” white men are panicking and they want to put women on pedestals and put family life before other concerns. I sympathize with this, and it seems logical, but putting family life and feminine values above all other things is how white men ended up in the situation we have now. You have to start with The Brotherhood, and place The Womb in the service of that Brotherhood, instead of putting The Brotherhood in the service of The Womb. If you don’t, you’ll end up with the very same kinds of problems and frustrations men are facing today.

You are planning to publish a new collection of essays. Can you tell me more about it?

Yes. I will be publishing a book of essays titled A Sky Without Eagles in hardcover and as an audiobook in early March, 2014. It contains my most popular essays collected from various web sites and online magazines over the past three or four years. It also includes two transcripts of recent public speeches and three new essays I wrote specifically for the book. It will also be available in paperback, probably in April, but I saw no reason to put together an e-book since several of the essays can already be read online. Many of my readers have asked me to put together a collection like this, and given the semi-temporary nature of online magazines and web sites, it seemed like a very good idea to get the best stuff out on paper so it can’t just “disappear.” I encourage other prolific bloggers to online writers to do this — if for no other reason than to document your writing and give people an easy way to pay you for all of this hard work you do online for free. Collecting your best writing is also educational. You find the common themes and it brings your work into sharper focus. You also see what works, what stands the test of time, and what doesn’t.

 

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Interview: Il Primato Nazionale (English Transcript)

Jack Donovan 2013I was interviewed recently for an Italian nationalist publication, Il Primato Nazionale. The interview was translated into Italian, so am posting the original English transcript here for everyone who doesn’t read Italian.

Transcript: Jack Donovan Interview with Il Primato Nazionale, conducted by Francesco Boco.

“Le tribù di uomini salveranno il mondo”: la virilità secondo Jack Donovan

Jack Donovan is an anti-globalist, pro-tribalist writer from North America. He is best known for his 2012 book The Way of Men, and his contributions to publications like Alternative Right, Counter-Currents and anti-feminist site The Spearhead. His work is primarily focused on the conflict between primal masculinity and the modern world.

He recently participated to the National Policy Institute conference “After the Fall” in Washington D.C., together with Richard Spencer, Piero San Giorgio, Alex Kurtagic, Roman Bernard, Alain de Benoist and others.

Please introduce your activities and your general vision to the Italian readers.

It is difficult to understand what is going on from so far away, because one can never trust the press, but it seems as though there is a lot of  nationalist, anti-modernist action in happening Europe right now. This is inspiring.

I write about masculinity and tribalism. My book is The Way of Men is about the nature of masculinity. I concluded that “The Way of Men is the Way of the Gang.” I believe that gangs of men are the spark of culture and ethnic identities. Groups of men are always the beginning — like the gang of shepherds and other men who joined Romulus and Remus and formed Rome. Masculinity and tribalism are inseparable. The traits that men all over the world consider masculine are the traits that small, primal gangs of men would have wanted in each other as they were struggling to survive during human evolutionary history.

The Way of Men is a strong call to action to men who want to take back what is really virile. You say that every ancient culture was created by a tribe of men (i.e. Rome). So what’s the link between male alliance rituals you talk about in your book Blood-Brotherhood (2009) and your more recent work? Could manly rituals still have a significant role?

One of the most interesting points made in our study of Blood-Brotherhood was that sometimes blood-brotherhood rituals were recognized as a threat to the State, because men who were more loyal to each other than to the government were considered unpredictable.

I think manly initiatory rituals are severely lacking in modern society. There is no transition from boy to man, and that’s a problem. Feminists argue that the sexes should not have distinct roles, so any initiatory rituals that could provide direction to men have been abandoned. So, men have no direction, no distinct role, no sense of who they should become, no formalized obligation to other men. They are like plankton floating in the ocean.

In this book you search for an answer to a radical question: “What is a man?” Many people ask the question “what is a good man”, but you reduce the question to its a-moral and most realistic meaning. So what is a man, where and how he can find his real nature and role?

A man is simply an adult male. The questions here is what makes a masculine man.

As I mentioned above, I believe the most basic and culturally universal form of masculinity has to do with the behavioral pattern that men need from each other during some kind of crisis or ongoing struggle. I called these the “tactical virtues.” When they are struggling to survive, men need each other to be strong, courageous, competent and loyal to the group. So the core tactical virtues of masculinity are Strength, Courage, Mastery and Honor. These are amoral, cross-cultural virtues, and they are associated with masculinity in the mainstream of almost every culture that has ever existed. When men look at another man and say “that is man is manly,” they usually mean he is behaving in a way that has something to do with those basic virtues.

The distinguishing role of men in most primitive cultures — our cultural predecessors — usually includes a responsibility to hunt and fight at the perimeter where the group is threatened by external forces. Men define and protect that boundary that distinguishes “us” from “them.”

In this way men are and always have been the defining force of culture creation. Men create identity and determine who “we” are. This is one of the reasons why more men than women are often attracted to nationalistic and anti-immigration movements. The way of men is uniquely concerned with borders and group identity.

You have a motto here: “Start the world”. You seem to have great trust in men and you think the future could be in the hands of the virile and virtuous ones. If men rediscover the authentic values of manliness (honor, …) and then create strong bonds as tribes or clans, these could really become the new fires of history?

They always have been, so yes. Look at what gangs of (primarily) young men are doing across Europe right now. They are protesting in the streets and fighting and destroying the monuments of globalist bourgeois culture. Last month young Polish men burned a rainbow monument  in Savior Square to protest what they saw as a corrupting external influence. It was a very powerful gesture. I admit that I wouldn’t mind seeing Americans burn some childish, multiculturalist, “gay pride” rainbows. It seems like young American men are too busy playing video games or watching sports to be bothered.

Manliness requires the opportunity for risk, and those opportunities are decreasing in our highly controlled, pacified society. Men need chaos to restart the world.

However, I don’t want your readers to think I am naive. Globalists want to stop tribes of angry young men because they disrupt the flow of commerce and make trade difficult. Groups of angry young men often become violent and that kind of violence can turn into something extremely vicious and destructive — for everyone. I don’t expect bonded tribes of men to be little angels. There will be extreme violence associated with gangs of men who are more loyal to each other than they are to the state — think of the Mafia or Mexican cartels. This may not be pleasant, but I think it is better than the alternative: the globalist police state that destroys everything that makes cultures distinct, as well as any kind of virile culture that could become a threat to the police state.

I believe that a new Dark Age of barbarism is the only way for masculinity and virility to survive. I have spent a lot of time thinking about men and masculinity, and I believe this is the only way forward for men. Half-measures simply delay the inevitable and give globalist financiers and corrupt politicians more time to consolidate power.

Many could now ask: what about family, sons and daughter? Isn’t a father a real man?

I don’t like the wording, “real man,” because it doesn’t mean anything.

Can a father be masculine? Absolutely, yes. But a father can also be very effeminate. I’m sure you have met men who have children who are not very manly. And many young, masculine street fighters and warriors may die without children. So fatherhood cannot automatically make a man masculine, and a man without children cannot reasonably be considered effeminate for that reason alone. It just doesn’t make any sense.

I believe that fatherhood is a natural and healthy part of a man’s life. However, for many reasons it is not always possible or a good idea for every man. There have been many points in history when a fairly large percentage of men never married or had children. So whether a man does or does not have children, he can be manly or unmanly. Manliness is something different from mere reproduction.

Recently a new Italian law increased the penalty to any act of violence against women. To the eyes of many non-conformist writers this is clearly a sign of an anti-virile climate. In every aspect of life we see that common manly habits are no more accepted nor promoted. In general we can speak of a suffocating clime against any kind of virile tradition and patriarchal habit. This kind of “hate against the true man” is maybe the spirit of our time (zeitgeist)? How is the everyday life for American fathers and men?

American fathers and men are also considered less important than women. Fathers are always portrayed as awkward fools on television. Men are mocked and called “whiners” when they talk about the unfairness created by the kind of legal double standards you mentioned.

Women are becoming more important economically, and they are far more enthusiastic consumers (and voters). This pleases the people who make the rules, so they will continue to pander to women and denigrate men in the media, in education, and in law.

Your first book was a provocative attack against gay identity. Talk about your book Androphilia. Who is an androphile? What differentiates him from a culturally accepted gay?

The argument of Androphilia was that there is a difference between homosexuality and “gay culture.” Homosexuality itself is not political. It is simply a sexual orientation. Men who are homosexuals can be very manly or very effeminate. They are not all the same.

“Gay culture” celebrates effeminacy and far-left politics, the destruction of the family, the feminist elimination of gender roles, etc.

There are homosexual men who don’t support any of those things. I think they should be defined simply by the only thing that makes them different. They prefer men and masculinity. My idea was to call them androphiles.

There are homosexual men who can be allies to men instead of enemies, who don’t want to destroy masculinity or make men effeminate or push their lifestyle on other men. I think this minority of homosexual men should be distinguished from the “gay” men who have made themselves enemies of tradition and family and nationalism and masculinity.

“Gay” means effeminate, and is associated with disgusting and dishonorable “gay pride”culture and drag shows and that kind of thing.

I should also say that I do not think androphilia or homosexuality should be encouraged. But the reality is that homosexuality is a recurring phenomenon in all human societies. My argument has been that you can torment and alienate these men who are part of your people — your brothers — or make space for them as part of a healthy society that puts family first but recognizes that this is not always how men are wired.

To European eyes the USA seems like a giant without direction and ready to crush against a wall with its economic debt. As the Syrian crisis clearly shows, the USA is no longer the only geopolitical power in the world. What is your vision about American future? Do you think that a multipolar world, so a more free one in a real way, could give more chances also to virile values to be rediscovered?

Small groups are better for men and allow more men to take masculine roles. One massive government that controls every aspect of life over a very large piece of land is inhuman and designed to create slavish consumers — “world citizens.” Smaller groups create unique identities. They create a diversity of culture and uniqueness and a stronger sense of group identity and belonging.

I hope I live to see the Unitied States collapse and break up into smaller, independent units. That’s how it was designed to be, really. The federal government has become too strong and tyrannical. The states of the US are the size of European countries. California is the about size of Sweden, and alone it has one of the biggest economies in the world. It should be more independent and Californians should be able to make their own decisions and have their own way of life. A natural separation between northern and southern California would make things even better. The smaller, the better.

Recently you spoke at the NPI conference in Washington, D.C. Tell us something about the venue and the other speakers. Your speech was entitled “Becoming the New Barbarians”.

The NPI conference was held in the Ronald Reagan building, a very large, secure convention center. When I was invited by Richard Spencer, who I knew as the founder of Alternative Right, I wasn’t sure what to expect. I thought that some of the speakers would be talking about forming some kind of political party to “take back” America. I thought I would be the only one talking about abandoning the idea of America and concentrating on other strategies for preserving a sense of identity (or creating new ones). Instead, I found that there was an unexpected consensus. Most of the speakers seemed to agree that America was in decline, and that this decline would eventually provide opportunities to provide alternatives to the American way of life.

Americans don’t have a very firmly rooted identity. Many of our families were immigrants from Europe only a few generations ago — my father’s family came from England in the mid 1800s — so the kinds of nationalistic movements that are happening in Europe today are impossible here.

The international bankers and corporations want Americans to become increasingly weak and feminized. They want to sell us fractured, meaningless commercial identities that can never threaten their financial interests. For these reasons, I told the audience that the mainstream media and the universities and the well-funded corporate political interests in America will continue to promote feminism and multiculturalism, and they will continue to fight any kind of white tribalism or resurgence of manly virtue. They will continue to say these ideas are “barbaric.”

And they are barbaric ideas today. In classical terms, a “barbarian” is an outsider — someone who is not of the state, someone who has different customs and ideas, someone with a different identity. Men who believe in tribalism or manly virtue or Traditional life-ways are the barbarians to the dominant civilization of this age.

I told the audience at NPI that we should recognize this and embrace it. Men of Tradition and tribalism and manly virtue should not be angry. They should become happy barbarians. They should overcome their circumstances with vigor and virility and confident laughter in the way that Nietzsche recommended. Men must become “carefree, mocking and violent.”

 

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3 Finnish Translations

I’ve been working on some new essays for my upcoming essay collection, titled A Sky Without Eagles. I’m shooting to have it out in hardcover by the end of January 2014.  There will also be an audio version, with “live tracks” from two recent speaking engagements.

Until then…the Finnish site Sarastus (Dawn) has published at least three translations of my work there, and I’ve re-posted them here with permission for my own records. The English versions of all three will be included in A Sky Without Eagles.

“Mighty White”  – “Mahtivalkoinen.”  

Translated by Timo Hännikäinen for Sarastus.

“Anarcho-Fascism” – “Anarkofasismi” 

Translated by Siegfried Adlercreutz for Sarastus

“Everyone a Harlot” – “Porttoja kaikki” 

Translated by Timo Hännikäinen for Sarastus.

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Blog, Translations

Anarcho-Fascism (Finnish)

(Translated by Siegfried Adlercreutz for Sarastus)

(Read the original translation here.)

(Read it in English here.)

 

Anarkofasismi

 

Jos yhteiskunta lakkauttaa kaiken seikkailun, ainoaksi seikkailuksi jää yhteiskunnan lakkauttaminen.

(Situationistien seinäkirjoitus toukokuussa 1968.)

Poliittisena ideologiana fasismi oli sekalainen kokoelma 1900-luvun aatteita, ja monessa mielessä viime vuosisadan fasismi määrittyi suhteessa muihin ajan poliittisiin liikkeisiin – kuten marxismiin ja liberaaliin kapitalismiin.

Mutta fasismin historiallisten yksityiskohtien takana piilee jotakin ikuista. Italialainen kirjailija Umberto Eco kutsui tätä Ur-fasismiksi, etuliite Ur viittaa primitiiviseen tai alkuperäiseen. Valitettavasti hänen kirjoituksensa 14 tapaa tarkastella mustapaitaa keskittyi lähinnä merkittävien fasistidiktaattorien ja heidän joukkioidensa ylhäältä alas –totalitarismiin. Hänen ”ur-fasisminsa” ei ollut tarpeeksi ”primitiivistä”. Se ei ollut ”ikuista” laisinkaan.

Sanasta ”fasismi” on tullut löyhä synonyymi mille tahansa väkivaltaiselle ja tunkeilevalle poliisivaltiolle. Useimmille fasismi tuo mieleen kaikkivaltiaan hallituksen, joka pakottaa kansan yhdenmukaiseen marssijärjestykseen. 1900-luvun poliittisella fasismilla oli kuitenkin monia muita ominaispiirteitä, ja ne pantiin toimeen eri tavoin eri yhteiskunnissa. Sortavat, vallastaan päihtyneet hallitukset eivät myöskään ole tyypillisiä vain 1900-luvun fasismille. Marxismi, katolilaisuus ja islam ovat kaikki synnyttäneet julmia, rautakouraisia poliisivaltioita. Jos se, että joutuu pelkäämään enemmän omaa hallitustaan kuin sen ulkoisia vihollisia, on totalitaarisen tyrannian merkki, niin Yhdysvaltojen oma ”progressiivinen” holhousvaltio etenee yhä pidemmälle siihen suuntaan. Fasismi ja totalitarismi saattavat sekoittua yleisissä mielikuvissa, mutta ne eivät ole sama asia.

Fasces oli voimakas symboli jo ennen kuin Mussolini oli syntynytkään, joten on mahdollista erottaa hallinnon symboli itse hallinnosta ja tarkastella sitä itsenäisesti. En ole niinkään kiinnostunut vitsakimpun käytöstä virkavallan mahdin symbolina Rooman tasavallassa. Pikemminkin minua kiinnostaa ilmiö, jota tämä esiroomalainen symboli tuntuu esittävän. Fasismia on luonnehdittu ”miesten fantasiaksi”, ja olen samaa mieltä siitä, että fasces symboloi korostetun miehistä maailmankuvaa. Mutta mikä symbolissa varsinaisesti vangitsee miesten huomion?

Useimmat ihmiset yhdistävät fasismin ”pahuudet” ylhäältä alas suuntautuvaan byrokraattiseen hallintoon, mutta minulle fasces itsessään symboloi pikemminkin alhaalta ylös suuntautuvaa ideaa.

Fascesin yhteenpunotut vitsat esittävät yhdistyneen mieskollektiivin voimaa ja auktoriteettia. Siinä on sen primitiivinen viehätys. Todellista heimon yhtenäisyyttä ei voida määrätä ylhäältä käsin. Se on orgaaninen ilmiö. Syvällinen yhtenäisyys kumpuaa miehistä, jotka ovat sitoutuneet toisiinsa punaisella veren nauhalla. Verestä, joka sitoo toverit yhteen, tulee perinnön veri: velvollisuus, joka sitoo yhteen perheen, heimon ja kansakunnan. Fascesvangitsee miesten huomion, koska se näyttää kuvastavan yhdistynyttä miesten tahtoa. Miehet haluavat uskoa liittyvänsä yhteen vapaaehtoisesti, olipa asia näin tai ei. Vapaa osallistuminen – tai sen vaikutelma – erottaa vapaat miehet orjista. Jos mies ei voi vain häipyä, hän on vanki. Jos hän päättää jäädä, jos hän päättää yhdistää kohtalonsa ryhmän kohtaloon ja alistua ryhmän kollektiiviseen auktoriteettiin, hän on jäsen eikä orja. Jäsenenä hän lisää oman miehisyytensä painon yhdistyneiden miesten liittoon.

Fascesista tuli suosittu koristemotiivi Yhdysvaltojen hallintorakennuksissa 1800-luvulla ja 1900-luvun alkupuolella, ja sen symboliikka on samansuuntainen kuin Yhdysvaltojen aiempi, latinankielinen motto: e pluribus unum, monesta yksi. 1900-luvun varsinaista poliittista fasismia edelsivät Italian fasciot: vapaaehtoiset ”kimput” tai kollektiivisia etujaan puolustavat miesten liitot. Mussolini oli fascion jäsen ennen kuin hänestä tuli ”fasisti”. Ajatuksen miehistä, jotka ryhmittyvät lujittaakseen kollektiivista voimaansa, ilmaisi kenties kaunopuheisimmin Caesar-apina elokuvassa Apinoiden planeetan synty (2011). Caesar katkoo kepin osiin, kokoaa niistä kimpun ja näyttää tovereilleen, että ”apina yksin… heikko… apinat yhdessä… vahvoja.”

Fascesia kunnioitetaan, kun se symboloi ”meidän valtaamme.” Fascesia inhotaan, kun siitä on tullut ”heidän valtansa” symboli.

Viriilit miehet eivät yhdisty ruvetakseen veltoiksi jauhosäkeiksi. Vitsakimpussa väkivallan uhkaa ilmentävä kirves liittää yhteen miehet, jotka ovat valmiita toimimaan – tai muuten… Fasces on varoitus, lupaus kostosta, nuijan kopautus pettureille, laiskureille ja lainrikkojille.

Kirjassani The Way of Men kirjoitin, että ”miehen tie on jengin tie.” Perustavanlaatuisen miehisyyden käytännöllinen, taktinen juuri on miesjengissä, joka kamppailee selviytyäkseen ja voittaakseen vastustajansa.

Tästä kulmasta katsottuna fasces on yleismaailmallinen jengimerkki. Kaikista mahdollisista symboleista se kuvastaa parhaiten hetkeä, jolloin miehet kietovat kohtalonsa yhteen ja asettuvat luontoa, toisia miehiä ja… koko maailmaa vastaan. Fasces kuvaa ”meidän” syntyä, ”meidän joukkueen” syntyä, ”meidän kulttuurin” syntyä, ”meidän kunnian” syntyä – kollektiivisen identiteetin muodostumista. Se symboloi hetkeä, jolloin kaikkien sodasta kaikkia vastaan tulee miesten sota toisia miehiä vastaan, ”meidän” sota ”heitä” vastaan. Fasces symboloi hetkeä, jolloin miehet luovat järjestyksen kaaokseen.

Tämä puhdas, perustavanlaatuinen miehisyys voi realisoitua vain paineen alaisuudessa. Se voi nousta vain kaaoksesta, vastareaktiona ulkoisille voimille. Aika muovaa sen kunniakulttuuriksi, ja tästä kulttuurista – yhteisen historian ja kansakunnan identiteettiä luonnehtivien tapojen sekoituksesta – syntyy traditio. Kaikki, mitä pidän miehissä ja miehisyydessä säilyttämisen arvoisena, itää tässä kulttuurisessa hermokohdassa soturijengin puhtauden ja juonittelevan, velton kauppiaskulttuurin välissä.

Tuntemattomia rajaseutuja ei enää ole, paitsi avaruudessa – ja fantasiassakinavaruuden valloitus kuvitellaan pelkäksi sukupuolineutraaliksi, byrokraattiseksi hankkeeksi. Modernin, veltostuneen ja porvarillisen “ensimmäinen maailman” valtiot eivät enää pysty tuottamaan uusia kunniakulttuureja. Uusia, puhtaita soturijengejä voi synnyttää vain anarkistinen vastarinta korruptoituneita, feministisiä, anti-tribalistisia ja rappeutuneita valtainstituutioita vastaan. Miehisyys voidaan palauttaa voimaan vain tuhoamalla heidän tulevaisuutensa ja luomalla uusi tulevaisuus uusille tai uudelleensyntyneille miesten heimoille. On liian myöhäistä olla konservatiivi. Valtaosalle miehistä on tarjolla enää vain menetettyjä rakenteita ja tyhjiä eleitä.

Miehen tie voidaan löytää uudelleen vain yössä ja kaaoksessa.

Ur-fasismi on kunniakulttuurin ja aidon patriarkaalisen tradition lähde.

Ur-fasismi on vastine sekasorrolle.

The Way of Menin poliittinen näkemys on ”anarko-fasistinen.”

Tämä anarko-fasismi ei ole loppu; se janoaa uuden alkua.

ALOITTAKAA MAAILMA.

The secrets of the hoarie deep, a dark
Illimitable Ocean without bound,
Without dimension, where length, breadth, & highth,
And time and place are lost; where eldest Night
And Chaos, Ancestors of Nature, hold
Eternal Anarchie, amidst the noise
Of endless Warrs, and by confusion stand.

—Milton, ”Paradise Lost”